A PALMIRO TOGLIATTI *

* El 20 de marzo, escribiendo a Gramsci, Togliatti había expuesto su opinión y la de otros compañeros (entre los cuales Leonetti y Camilla Rayera, Silvia en la carta), acerca de las proposiciones de Gramsci para el método a seguir en la próxima acción de renovación del partido. Como había aclarado en su carta del 9 de febrero, Gramsci solicitaba a los compañeros que movilizaran a los elementos accesibles en el partido, contra las tesis de Roma de 1922, contra las ideas de donde Bordiga había sacado su reciente manifiesto (que el ejecutivo había decidido no publicar)- Con más confianza después de esta decisión, y sintiendo que Togliatti y Terracini iban aceptando su línea de actividad, 1ro. de marzo, Gramsci, en una carta a Scoccimarro y Togliatti, definió con más claridad el trabajo inmediato por realizar. "Nosotros podemos constituir el centro de una fracción que tiene todas las probabilidades de devenir el partido entero", decía textualmente y daba los nombres de numerosos compañeros sobre los que creía se podía contar, después de una obra de persuasión adecuada; e invitaba a Togliatti a "hacer un esquema analítico... de una serie de tesis sobre la situación italiana, que sea nuestra plataforma", tesis cuyo contenido esencial él apuntaba en la carta. Pero Scoccimarro había criticado una lucha de "fracción", junto con Camilla Rayera; como Togliatti le escribió a Gramsci el 20 de marzo, se oponían a ella en forma "precedente a la discusión y a la manifestación de opiniones sobre las diferentes cuestiones que hoy interesan al partido". Partidarios de la idea de la "fracción", eran Togliatti y Alfonso Leonetti. Subrayaban la utilidad de presentar las nuevas tesis bajo la firma de un numeroso grupo de compañeros, mientras que otros sugerían una táctica más gradual. Gramsci insiste en la oportunidad de una línea explícita y rápida. La "discusión general" a la que él se refiere más adelante en la carta, se desarrolló en mayo en la conferencia nacional de Como con la presencia del propio Gramsci. La mayoría del cc fue obtenida por él y por su grupo, pero casi todos los secretarios de federaciones provinciales votaron a favor de Bordiga en dicha conferencia de Como. (Togliatti y Leonetti habían sugerido posponer la conferencia para después de un trabajo de convencimiento con los secretarios de federación.) La lucha contra la tendencia de Bordiga se decidió finalmente en el congreso de Lyon, en 1926, con pleno éxito de la línea de Gramsci. [E.]

Viena, 27 de marzo de 1924

Al compañero Ercoli, comunicar a Negri, etc.

(una copia a Urbani)

Estimado:

Antes que nada contesto a las cuestiones actuales que tú me presentas en tu última:

Sobre las tesis. Estoy de acuerdo contigo y con Alfonso. Me parece que Negri y Silvia suscitan una cuestión puramente formal.

En realidad existe fracción también cuando 2 ó 3 compañeros se ponen e acuerdo preventivamente para redactar una plataforma común que abarque la actividad entera del partido. Ya que es así, es necesario, desde todo punto de vista, buscar que la constitución de la fracción se haga en la forma más fructífera y con el mínimo de crisis dentro del organismo. Esto me parece especialmente indispensable en nuestra situación. Presentarse a la discusión general ya como un grupo conspicuo, en el que están representadas las principales organizaciones, en el que posiblemente esté la mayoría del actual cc, es un hecho político de primer orden que tiene repercusiones sobre toda la masa: es ya un inicio de organización. Yo pienso, inclusive, que si fuese posible tener con nosotros a la mayoría del cc: (no conozco con exactitud la opinión de calla miembro), sería oportuno convocar a la discusión y presentar las tesis como sus tesis. La influencia en el partido y también en la Comintern sería inmensa, y según mi opinión sería por sí mismo un inicio de solución. No logro imaginar qué razones sustanciales puedan oponer Negri y Silvia para una orientación similar, darlo que el partido, al establecer que la discusión se realice, no decidió que se haga exclusivamente con manifestaciones individuales. Todo se reduce a una cuestión de números: ¿es mejor 5 ó 50? ¿Hay fracción con 50 y no con 5? Absurdo, absolutamente absurdo. Porque ustedes decidieran desarrollar entre los compañeros una obra de persuasión necesaria para obtener sus firmas, al menos en un segundo tiempo, la situación no me parece comprometida, ni la cuestión cerrada: Yo sostengo todavía mi punto e vista, y ya que somos 3 contra 2, nuestra opinión debería triunfar "democráticamente".

Octavio [Octavio Pastore]. Mencioné su nombre como hubiera podido mencionar el de tantos otros, de quienes desde hace tiempo no he podido seguir su actitud. Lo que tú me escribes no me maravilla, porque es normal en su línea pasada conocida por mí; lo esencial no es su nombre, sino nuestra actitud hacia la minoría. Cuando mencioné el nombre de Octavio recordaba que Negri o Urbani, describiéndome la actitud de algunos compañeros de quienes había pedido información, me habían dicho al respecto: "Octavio está con la minoría, pero dice que él quisiera que la actual mayoría continuase dirigiendo el partido haciendo suyo el programa de la minoría, en aquellas cuestiones que la diferencian." Esta posición de Octavio me pareció muy significativa para comprender la fuerza y la composición en general de la minoría, y por tanto mencioné su nombre. Dicho nombre puede ser cambiado como en general todos los nombres que puedo mencionar, los cuales es necesario comprender en su significado de orientación, no literalmente. Respecto a muchos compañeros, en efecto, yo ignoro lo que pasó con sus líneas y posiciones iniciales.

Amadeo. La cuestión que tú me presentas es muy difícil; a menudo me he preguntado qué se podría hacer al respecto y no me he sabido dar una respuesta. En efecto, nosotros deberemos discutir con él toda una serie de cuestiones de principio y de organización, en las que yo sé que él es firmísimo e inconmovible. Nosotros no tenemos en general, cuestiones de principio que nos dividan de la minoría: la minoría puede ser absorbida por nosotros como masa, con los residuos de los liquidadores, que se han atrincherado en esas posiciones para desarrollar mejor su trabajo. Con Amadeo la cuestión es muy diferente y mucho más ardua. Estoy convencido de que él es inamovible, estoy convencido incluso, que él no dudaría en separarse del partido y de la Internacional antes que trabajar contra sus convicciones. Si no hubiera sido así, si yo no hubiera tenido siempre esta profunda convicción, hubiera adoptado desde hace mucho tiempo otra actitud. Todavía no leí el artículo de Grieco en el Prometeo dedicado a mí: sin embargo leí, en marzo de 1923, después de los arrestos, en el Lavoratore, un artículo que pienso es del mismo Grieco y que contenía apreciaciones equivocadas sobre mí.

Mis actitudes, que en aquel artículo estaban caracterizadas paralelamente a la personalidad de Amadeo, no eran autónomas, sino siempre derivadas de la preocupación de lo que hubiera hecho Amadeo si yo me hubiera convertido en opositor; él se hubiera retirado, hubiera producido una crisis; él no se hubiera jamás adaptado a un compromiso: el intento de Chiarini, de quien te hablé en otra ocasión, demostraba que si yo hubiese hecho la oposición cuando el partido se organizaba, difícilmente la Internacional me hubiera apoyado, pero ¿con qué resultados entonces, en la guerra civil, como blanco del Avanti! que explotaba cualquier disensión nuestra para disgregarnos?

Hoy la situación no ha cambiado para lo que pienso que es la posición de Amadeo. También pienso que el partido acaso no pueda prescindir de su colaboración; pero ¿qué hacer? Escribirle una carta me parece demasiado poco, no sabría ni siquiera qué escribirle, tan banal me parece la cosa. En línea general yo pienso que una polémica con él es útil, a nosotros, a él, al partido, lo importante es que se permanezca, sobre la línea política de principio y no se la trascienda, lo que me parece sucederá indudablemente. Otra cosa me parece importante: no hay que hipnotizarse en la cuestión de Amadeo y pensar que no podremos trabajar si él está en la oposición. Su carácter inflexible y tenaz hasta el absurdo, nos obliga en cambio a proyectarnos el problema de construir el partido y su núcleo, aun sin Amadeo y contra él. Pienso que sobre las cuestiones de principio no deberemos hacer más compromisos como en el pasado; vale más la polémica clara, leal, hasta el fondo, que ayuda al partido y lo prepara para cualquier eventualidad. Naturalmente la cuestión no está cerrada. Por ahora esta es mi opinión. Las cosas que tú escribes son justas, ¿pero qué hacer prácticamente? Si quieres, tú mismo puedes escribir la carta, aun a mi nombre, si eso te parece útil. Pero a mí me parece, no hay que hacerse demasiadas ilusiones y es necesario prever aun la hipótesis más pesimista, para estar listos para esa eventualidad.

Creo que sería bueno advertir a Amadeo de la opinión sobre él contenida en uno de los últimos informes de H. D. a Z. (Precisamente la conversación con Ruggero.) * A través de este informe se formaron un juicio completamente falso sobre Amadeo y sobre la situación, que se traducirá en daño para el partido. Yo pienso que Amadeo es completamente inocente de todo eso. Lo conozco lo suficiente para estar seguro que él no ha pensado nunca tamañas tonterías de sí mismo. Al contrario.

* H. D.: Jules Humhert Droz, uno de los representantes de la Internacional encargado de los problemas italianos, estudiándolos sobre el terreno y teniendo relaciones con varios elementos del partido comunista. Era llamado "el colibrí", por la fuerza y sutileza de su ingenio. El mal recibido Rakosi fue apodado en cambio "pingüino". Manuilski (Beruzzi), cuyas simpatías para con los comunistas italianos de la mayoría habían sido criticadas a menudo en la Internacional, tuvo el apodo de "Pelícano", en virtud de la fama de los pelícanos de ser generosos hasta el sacrificio. Z. es Gregorio Zinoviev (1863-1936), durante mucho tiempo el mayor dirigente de la Internacional Comunista. De este párrafo se deduce que Gramsci no pretendía valerse de juicios equivocados para desacreditar a Bordiga. [E.]

L'Ordine Nuovo. Quisiera un juicio tuyo sobre los dos primeros números. El aislamiento en que me encontré durante los primeros tiempos y en el que todavía me encuentro, ablandó mucho mi sentido de autocrítica. A veces me parece que estoy haciendo una cosa completamente artificial, separada de la vida. Es necesario proceder seriamente a organizar la colaboración, de otra forma L'Ordine Nuovo degenerará infaliblemente. Hay que pensar que ahora el periódico es quincenal, no semanal, y que no obedece a un movimiento específico, como sucedió en 1919-1920 con los consejos de fábrica. Esto determina su carácter actual que es necesario organizar. Aun en el orden de las páginas debería reflejarse su nuevo carácter. Pienso que se necesita colocar después del artículo de fondo una nutrida reseña política de la quincena, que quizás ocupe toda la tercera página, y en la que se comenten, según nuestro programa inmediato de gobierno obrero y campesino, y según nuestra doctrina general, los acontecimientos italianos en todos sus aspectos. Pienso que tú deberías llevar el peso de esta sección, que debería estar actualizada, hasta la entrada en prensa del periódico. Tú puedes hacer eso muy bien si quieres y si tienes tiempo. El programa específico de la reseña, según mi parecer, debería ser todavía la fábrica y la organización de fábrica. Se podría, si ustedes lo aceptan, desarrollar ideológica y prácticamente, el programa que les esbocé en mi última carta. Por ello me agradaría si ustedes me escriben su opinión analítica sobre mis proposiciones y mis opiniones, que yo les comunico no como directivas sino como sugerencias, que esperan siempre una confirmación detallada de ustedes para que yo las tome en serio y las desarrolle en todas sus consecuencias y aspectos. Debemos intentar reconstruir entre nosotros un ambiente como aquel de 1919-1920 con los medios que tenemos a disposición: entonces no se tomaba ninguna iniciativa si no estaba comprobada con la realidad, si antes no se había sondeado, con medios múltiples, la opinión de los obreros. Por eso nuestras iniciativas tenían casi siempre un éxito inmediato y amplio y aparecían como la interpretación de una necesidad sentida y difundida, jamás como la fría aplicación de un esquema intelectual. Yo estoy acostumbrado a trabajar así; mi ausencia de Italia durante tanto tiempo me impidió acostumbrarme al nuevo ambiente, a los nuevos métodos de trabajo, de crearme otras posibilidades de comunicar con las masas y de sentir su pulso, que ustedes han podido procurarse. Siento fuertemente esta debilidad mía que algunas veces une desmoraliza.

Il Seme. [La semilla.] Antes de terminar quiero esbozar otra proposición que quiero hacer y que con las otras, al menos por ahora, servirá tan sólo para la preparación de nuestro movimiento futuro. He pensado que el partido debe hacer renacer por su cuenta el viejo periodiquito del PSI, Il Seme, quincenal o mensualmente. Debería ser hecho como el viejo pero con contenido modernizado y del mismo tipo. No debe costar más de un centavo, de tal modo que pueda difundirse entre los campesinos más pobres, tener muchas viñetas simples, muchos articulitos, etc.... Debería estar dirigido a popularizar la consigna del gobierno obrero y campesino, a continuar un poco la campaña anticlerical que me parece necesaria porque pienso que 4 años de reacción deben haber arrojado nuevamente a las masas del campo en el misticismo supersticioso, y a nuestra propaganda general. No sé cómo los socialistas no han pensado en volver a sacar este periodiquito que tenía una inmensa difusión y que ha procurado tantos votos en el pasado.

Por ello no creo que se deba hablar públicamente de él sino cuando ya esté en la víspera de su publicación, de otra forma los socialistas son capaces de agarrar la idea y realizarla ellos. En cambio habría que empezar desde ahora una especie de inventario de nuestras fuerzas organizativas e intelectuales, para estar en condiciones de utilizarlas en el momento oportuno. Este es un trabajo que nunca ha sido hecho, con grave daño para nosotros. Pienso que en el partido hay más capacidades de lo que nosotros pensamos y sería bueno ponerlas en movimiento, obligarlas al trabajo, estimularlas continuamente. Sólo así se puede ampliar y reforzar nuestro movimiento.

Saludos fraternales.

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