A PALMIRO TOGLIATTI

Viena, 27 de enero de 1924

Querido Palmi:

...estoy convencido de que la situación de nuestro partido desde el punto de vista de la legalidad se irá agravando siempre. La vida de nuestros dirigentes y la seguridad de la organización estarán tanto más en peligro cuanto más la oposición constitucional al fascismo, agrupándose alrededor del partido reformista, pone en peligro la base misma del gobierno de Mussolini. Los fascistas buscarán resolver todas las situaciones con la cacería de comunistas y con agitar el espantajo el levantamiento revolucionario. Se convierte para nosotros en razón de vida o muerte construir un buen aparato técnico, poner en sus engranajes a elementos seleccionados, de gran experiencia, disciplinados, a toda prueba, con la sangre fría necesaria para no perder la cabeza ante ningún peligro. Para obtener esto es necesario liquidar verdaderamente mucho de la situación pasada del partido, con sus hábitos de indeferentismo, de no fijación precisa y neta de las responsabilidades, de no control y sanción inmediata de los actos de debilidad y de ligereza. El partido debe ser centralizado, pero centralización significa, antes que nada, organización y criterio de los límites. Significa que cuando se toma una decisión, no puede ser modificada por nadie, aunque sea un partidario del centralismo y que nadie puede crear hechos consumados.

No te oculto que en estos dos años que he permanecido fuera de Italia me he vuelto muy pesimista y muy desconfiado. Yo mismo he estado muchas veces en malísimas condiciones por la situación general del partido y no por lo que se refiere a mi situación personal de la que me pitorreo discretamente y que por otra parte no creo ni siquiera que haya sufrido mucho (al máximo me gané involuntariamente la fama de un zorro de astucia infernal), sino en mi posición de representante del partido, llamado a menudo a resolver cuestiones que hubiesen tenido un efecto inmediato sobre el movimiento italiano.

Llegado a Moscú sin estar informado ni siquiera una décima parte de las cuestiones en curso, debí fingir que sabía y hacer acrobacias inauditas para no revelar con cuánta ligereza eran nombrados los representantes, sin otra preparación que el dicho tradicional: "¡Que Dios te ayude!"

Soporté muchas cosas porque la situación del partido y del movimiento era tal, que cualquier escisión, aunque fuera aparente, en las filas de la mayoría, hubiese sido desastrosa y hubiera dado oxígeno a la minoría sin criterio y sin directivas. También mis condiciones de salud, que no me permitían un trabajo intenso ni continuado, me han impedido asumir una posición que hubiera exigido además de la carga de una responsabilidad política general, también la necesidad de un trabajo intenso. La situación ha cambiado mucho hoy. Las cuestiones están sobre el tapete, ciertamente no por culpa mía, sino en parte porque no se quisieron seguir a tiempo algunas de mis sugerencias y resolverlas automáticamente. De esta manera creí necesario tomar la actitud que tomé y que mantendré hasta el fin. No sé lo que haces tú en este momento. Una vez me escribiste que apenas llegase yo aquí, tú buscarías darte una escapada para un intercambio de ideas. Si, como pienso, tú sustituyes ahora a Tito, estaría bueno que encontraras el tiempo para venir. Podríamos hablar de tantas cosas y tal vez no sería inútil.

No he recibido todavía ninguna indicación precisa para la publicación del ON, y aunque he escrito a muchos compañeros, no he recibido aún ningún artículo de colaboración. Sin embargo esta semana empiezo a mandar el material. Si es necesario llenaré los primeros números enteramente yo, en espera de que los colaboradores se muevan. El primer número estará dedicado en buena parte al compañero Lenin. Yo escribiré el artículo de fondo, intentando dar las características principales del jefe revolucionario. Traduciré una biografía y haré una pequeña selección de sus opiniones principales sobre la situación italiana en 1920. En la última carta que le mandé a Negri le escribía que además de contar con tu colaboración general, cuento con una especial para alimentar en cada número la sección "Batalla de las ideas", e indicaba la revista de Gobetti y el movimiento de Italia Libre como los dos primeros temas por tratar. Ahora pienso que sería más oportuno que en el primer número tú hagas una reseña de los libros y folletos de Lenin impresos en Italia, encuadrándola dentro de una apreciación de la función que han tenido en Italia la obra y el prestigio de Lenin en todos estos años. En todo caso informaré a Ruggero que tú estás encargado permanentemente de esta sección y que tu material puede muy bien ser entregado a la imprenta sin tener que hacer el viaje de ida y vuelta de Italia a aquí. Si tengo material para esa sección te lo mandaré para que tú veas qué se puede hacer. Espero una carta tuya donde me digas tus opiniones sobre los diversos temas que he tratado en ésta y en las otra que te han sido comunicadas.

Saludos fraternales.

GRAMSCI

Naturalmente que yo no creo que en todo lo que te he expuesto, se trate solamente de problemas de organización. La situación del partido, que se refleja en la organización, es la consecuencia de una concepción política general. El problema es por tanto político y abarca no sólo la actividad actual sino la futura; hoy es un problema de relaciones entre los dirigentes del partido y la masa de los inscritos por una parte, entre el partido y el proletariado por otra; mañana será un problema más amplio y afectará a la organización y la solidez del estado obrero. No exponer hoy la cuestión en toda su amplitud, significaría regresar a la tradición socialista, esperar a diferenciarse para cuando la revolución esté en la puerta, o peor, cuando ya se desarrolle. En 1919 y 1920 cometimos un grave error al no atacar más decididamente a la dirección socialista, aun corriendo el riesgo de expulsión, haber constituido una fracción que saliese de los límites de Turín y que fuera algo más que la propaganda que podía hacer L'Ordine Nuovo. Hoy no se trata de llegar a estos extremos, pero aunque la relación ha cambiado, la situación es casi idéntica y debe ser afrontada con resolución y coraje.

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