A HUMBERTO TERRACINI

Viena, 12 de enero e 1924.

Querido Urbani:

Contesto más específicamente a tu carta donde expones, en términos muy exagerados y en gran parte erróneos, la cuestión de mi actitud.

1] Por lo que parece tu memoria es muy falaz. En la conversación que tuve contigo declaré que "por principio" yo era contrario a la publicación de un manifiesto polémico hacia la Internacional. Tú me aseguraste que las correcciones hechas al original leído por mí eran tantas y de tal naturaleza que cambiaban completamente el planteamiento haciendo una simple exposición histórica de los acontecimientos acaecidos en los últimos años, base necesaria e indispensable para cualquier discusión provechosa.

2] Aquí he visto tan sólo el manifiesto corregido. No teniendo el original a mi disposición no estoy en condiciones de dar un juicio filológico sobre la magnitud de las correcciones hechas. Políticamente las correcciones no cambiaron mucho la situación. Queda la negación absoluta de los desarrollos hechos a la táctica de la Comintern después del III congreso. Queda, objetivamente inalterada, la posición asumida por nuestro partido de centro potencial de todas las izquierdas que puedan formarse en el campo internacional. Queda el espíritu contrario fundamentalmente a la táctica del frente único, del gobierno obrero y campesino y de toda una serie de deliberaciones en el campo organizativo, anteriores al III congreso o aprobadas por el mismo III congreso.

3] De lo que te dije en mi conversación sostenida inmediatamente después de tu llegada a Moscú, se desprendía claramente que yo no habría podido firmar ni siquiera la segunda edición del manifiesto. Tu asombro me parece por lo tanto muy fuera de lugar. Es mucho más justificado mi asombro por la gran simpleza con que tú y Negri, que habéis asistido y hecho declaraciones públicas en la reunión del comité ejecutivo ampliado de junio, veis el porvenir. Ustedes deben recordar que en Moscú, en la conversación tenida entre nosotros tres y Tasca, le hicimos a este último el siguiente razonamiento: la vida interna de un partido comunista no puede ser concebida como la arena de una lucha de tipo parlamentario en el que las diversas fracciones desempeñan un papel que está determinado, como el de los diferentes partidos parlamentarios, por sus orígenes diversos, dependientes de las diversas clases de la sociedad. En el partido está representada una sola clase y las diversas actitudes que en cada oportunidad se convierten en corrientes y fracciones están determinadas por apreciaciones encontradas sobre los acontecimientos en curso y por tanto no pueden solidificarse en una estructura permanente. El CC del partido puede haber tenido un determinado rumbo en determinadas condiciones de tiempo y de ambiente, pero puede cambiar ese rumbo, si el tiempo y el ambiente no son los mismos que antes. La minoría, convirtiendo a las divergencias en algo permanente y buscando reconstruir una mentalidad general propia de la mayoría, que justifique este proceso permanente, ha puesto, pone y pondrá a la mayoría en un permanente enfrentamiento con la Comintern, es decir con la mayoría del proletariado revolucionario y especialmente con el proletariado ruso que hizo la revolución; en realidad suscita los primeros elementos de una cuestión que debería llevar seguramente a la exclusión de la mayoría del partido de la Comintern. Pero nosotros negamos cualquier fundamento a este procedimiento abstractamente dialéctico de la minoría y demostramos con los hechos, que estamos en el terreno de la Comintern, que aplicamos y aceptamos los principios y la táctica, que no nos cristalizamos en una actitud de oposición permanente, sino que sabemos cambiar nuestras actitudes según cambian las relaciones de las fuerzas y los problemas por resolver se ponen sobre otra base.

Si no obstante eso, la minoría se sigue poniendo con respecto a la mayoría en la actitud en que se ha puesto hasta ahora, seremos nosotros los que busquemos si en ello no existen los elementos para demostrar que la minoría es un vehículo de las tendencias liquidadoras que se verifican en todo movimiento revolucionario después de una derrota y que son inherentes a las oscilaciones y al pánico propios de la pequeña burguesía, es decir de una clase que no es el basamento de nuestro partido. No nos será difícil demostrar cómo la ortodoxia de la minoría en relación con la táctica de la Comintern sólo es una máscara para lograr la dirección del partido; el examen de la composición de los grupos que forman la minoría nos da una manera fácil de demostrar que ella es fundamentalmente contraria a la Comintern y que no tardará en revelar esta naturaleza suya. Así hablamos con Tasca y recuerdo que yo, contigo y con Negri repetí varias veces que juzgaba este razonamiento no como una maniobra para intimidar momentáneamente a Tasca y para debilitarlo delante del comité ejecutivo ampliado, sino como una nueva plataforma sobre la que la mayoría del partido debía ponerse de acuerdo resueltamente para liquidar en forma honorable el pasado y estar en condiciones de resolver sus problemas internos. Y recuerdo que tú y Negri estaban de acuerdo en ello.

4] Pienso que ustedes están todavía de acuerdo y por tanto no sé explicarme vuestra actual posición. En verdad nosotros nos encontramos en un gran momento histórico del movimiento comunista italiano. Es este el momento en que es necesario poner las nuevas bases de desarrollo del partido con gran resolución y con mucha precisión. El manifiesto no representa ciertamente esta nueva base. Da todas las razones para hacer aparecer a la minoría como la fracción que en el IV congreso y en el ejecutivo ampliado veía bien, desconfiando de la buena voluntad y de la mayoría, y haciendo aparecer a ésta como un puñado de pequeños politiqueros que en cada momento salvan su situación con medios mezquinos. Ni siquiera los últimos acontecimientos de nuestro partido (caso Bombacci interpretado auténticamente por las declaraciones de Belloni y Remondino) lograrán salvarnos. En la actual situación, que se mantiene todavía objetivamente revolucionaria en Alemania mientras es extremadamente confusa en Italia, la Comintern no puede permitir pacíficamente que se forme en el campo internacional una mayoría de partidos que esté en la oposición y que pida volver a discutir todas las decisiones tomadas después del III congreso. Permitir eso equivaldría a reforzar enormemente las tendencias extremistas nacidas en el partido comunista alemán y a retardar por tanto su reorganización. Ustedes olvidan con frecuencia que nuestro partido tiene responsabilidades de carácter internacional y que toda actitud nuestra repercute en otros países, a menudo en formas morbosas e irracionales.

5] Insisto en mi actitud porque la considero la más oportuna y obligada. Tu carta no hace sino confirmarme en esta decisión, especialmente por lo que dices a propósito del puente que ustedes representaron en este período pasado. Es necesario que también tú, Negri y Palmi se decidan por la claridad, por una posición que sea la más cercana a vuestras convicciones íntimas y no a vuestra calidad de "puentes". De esta manera podremos juntos hacer un gran trabajo y dar a nuestro partido todo el desarrollo que la situación le permite. Es inútil querer conservar una unidad formal de fracción que nos obliga continuamente al equívoco y a las medidas a medias. Si Amadeo quiere insistir en su actitud, como seguramente lo hará, eso quizá será un bien, a condición de que su manifestación sea individual o de un pequeño grupo; la cual en cambio con vuestro consentimiento se convertiría en manifestación de la mayoría, y eso comprometería irremediablemente al partido.

Recibí los dos sobres con material que me enviaste. Estaban abiertos. Te ruego por tanto que confecciones mejor los paquetes para que no se pierda algo. Procura enviarme el resto lo más pronto posible, si no puedes enviar todo de una vez, mándalo en pequeñas dosis sucesivas. Ciertamente viste la proposición que hice al comité ejecutivo para la publicación de una revista trimestral de gran formato (250-300 páginas cada tres meses) que podría intitularse: Crítica proletaria. Creo que la proposición será aceptada y que se podrá realizar dentro de pocos meses. Elaboré el sumario del primer número de este modo:

1) Manifiesto programa, que podría escribir yo.

2) Bordiga: Problemas de táctica proletaria.

3) Graziadei: La acumulación del capital según Rosa Luxemburg.

1) Tasca: El problema de la escuela y la reforma Gentile.

5) Scoccimarro: Perspectivas para un gobierno obrero y campesino en Italia.

6) Longobardi o Pastore: La estructura industrial italiana.

7) Terracini: El programa de la Internacional Comunista.

8) Togliatti: El problema del Vaticano.

9) Crónicas: económica, financiera, política, militar, internacional, sindical, de vida obrera.

10) Reseña bibliográfica.

11) Diario político.

12) Indice de revistas y periódicos.

Los actores de los artículos deben también enviar una reseña crítico-biográfica de las publicaciones correspondientes al tema tratado por ellos.

Deberías ponerte inmediatamente a trabajar para escribir tu artículo que debe ser de cuando menos veinte páginas del formato de una revista como Nuova antologia. En él debes hacer un examen de los proyectos de programa presentados y de las discusiones a que han dado lugar. Te advierto que sobre todo en Rusia la discusión ha sido bastante amplia. Puedes obtener de Bujarin las indicaciones necesarias y hacer que la oficina de prensa te traduzca el material del ruso. Sería bueno que se hicieran varias copias de las traducciones y que fueran enviadas a los partidos que formaron parte de las comisiones para discutir el programa, pero faltan las actas de la discusión misma. Se podría plantear la cuestión al secretariado. Tu artículo sin embargo, deberá estar listo como máximo dentro de dos meses.

Saludos cordiales para ti y para Alma.

MASCI*

P.S. Sería bueno tener en seguida tu artículo sobre la situación en Alemania que sería la parte principal del primer número de L'Ordine Nuovo.

* Masci es el seudónimo generalmente usado por Gramsci durante su residencia en Viena. Esta carta fue dirigida a Terracini, que estaba en Moscú, en respuesta a una de este último fechada el 2 de enero de 1924 en la que reclamaba a Gramsci no haber aclarado en seguida su oposición de principio al manifiesto Bordiga, contra la actitud de la Internacional en relación a la fusión socialista-comunista. Gramsci, según Terracini, había dejado creer que él hubiera firmado un manifiesto menos severo con los socialistas maximalistas. [E.]

http://www.gramsci.org.ar